31 dic. 2010

EL ÚLTIMO Y NOS VAMOS


Presente

Dejar desfilar en silencio la estela que marca tu paso a mi encuentro,
casi siempre disfrazada de rutina, con olor a cocina y azafranes,
los recuerdos que tu mente desfigura para hacerlo menos doloroso,
de vez en cuando ese dolor es intenso y te marchitas por partes,
primero las manos, la cabeza, el corazón, a veces también el sexo,
sin embargo aún después de todo, después del tiempo, te encuentro,
tan leal y sonora, tan como siempre que resguardo mis secretos,
dilatas los labios y forjas una sonrisa liviana pero constante,
eres capaz de desvanecerme con tus besos madrugada, con tu aliento,
un suplicio inmediato me recorre si te veo sollozando, soy culpable,
sé que la tragedia en tu vida lleva mi nombre, mi marca es inconfundible,
no sereno mi alma briosa con un sólo cometido, siempre busca, siempre,
hace ya varias alboradas que no hago más que escribir tu nombre,
en arena, en papel, en el aire con las nubes, en las hojas y en todo lo tangible,
no he dudado en borrarte con sustancias vedadas, imposible deseo,
estás ahí más presente y más física que mi propia carne corrompida,
puedo aseverar que eres ya un dogma con propósitos inciertos hacia mí,
no sé si son las ansias de verte, de penderme en tu alma de cicuta,
en buscar un lugar entre tus pliegues blandos para amanecer vehemente,
intentando no convertirme en el mismo que destruye la vida con cada rezo,
no ser el que se refleja en cada lágrima y cada suspiro lleve la inicial de mi nombre,
ahora me encuentro deambulando entre esas lágrimas que te hacen sagrada,
una ruina sacra de mis caprichos inmaduros y febriles, tengo miedo,
temo aventurarme sin razón ni elocuencia a desbaratarme rendido en tus manos,
a entregar por completo un corazón infiel y sediento de cambiar el destino,
ni mayo ni agosto darán tregua a mi olvido, los recuerdos punzantes,
son los que no permiten hacerme cómplice total de tu necesidad siempre,
ahora pienso en ti y esto no significa que será así perennemente, otras veces,
pensaré en amarte y otras tantas te amaré con tal fuerza que no sabrás de ti,
y no tendrás memoria, sólo la fijación presente de tenerme cerca,

Hoy ser Dios es lo mismo que estar un momento cerca de ti.

12 dic. 2010

Con este poema participo en el tercer Concurso de Poesía de Heptagrama

Omar Ortiz Ruiz
México



Siete promesas que violé con tal de mirarte desnuda,
el celibato, varios capitales, otros tantos de Moisés,
un botón por cada verso, la prenda completa por una estrofa,
el instinto, la lujuria con que caían, estaba por abandonar,
tu voz desprendía una melodía conocida por prohibida,
mis manos temblaban cada paso adelante, la boca me traicionaba,
evocando oximorones, hiperbatones, consonantes y rimas en jauría,
cada paso más desnuda y más penetrante tu perfume de madera,
olvidé la moral y dejé la soberbia en el vaso con vino, era la hora,
el momento indicado de creer y crecer de nueva vez,
una luz rojiza hizo profunda la habitación, se dibujaron tus senos,
medusas incipientes que petrifican al cruzar la pupila,
el frío jugaba y delataba la dilatación constante de tus pezones,
endurecía tu dermis y marcaba una sonrisa lasciva en tu rostro,
la poesía seguía fluyendo, la última prenda cayo de tajo,
era turno en que mis manos comenzaran con el pacto silencioso,
me deshice de la beatitud y la hipocresía, era un ente desnudo,
capaz de terminar de desmadrar el testamento entero por tomarte,
tus piernas se abrieron liándome al acto inconcluso en otros encuentros,
tomé el vaso y derramé todo el contenido en tu piel de terciopelo,
lo lamí enfurecidamente, te tendí por que era mi naturaleza fiera,
deje que mi sexo se encajara deprisa hasta llegar a la espina,
no conté los minutos, pero sí los orgasmos, cuatro tuyos, dos míos,
fieras coagulantes creando el arte del placer obsceno,
la lírica ahora transformada en caprichos sensuales y malhablados,
no sé si fueron días los que pasamos bajo las sábanas,
lo que puedo asegurar es que nadie había viajado al paraíso
y regresado para dar testimonio que las vírgenes existen y todas…
llevan tu nombre.

CUENTA-CUANTOS