5 oct. 2016

DE CUANDO ÉL Y ELLA FUERON




AGATHOKLES & TRIO MERCATO-DE CUANDO ÉL Y ELLA FUERON-PORTAL LIBRE 2016



Él, se quiere ir tocando todos los horizontes posibles para no errar en la misión de encontrar el fin del mundo, ella sabe que ese misterio le pertenece y sólo necesita que le digan boca a boca lo que es el amor.

A él no le importaba el mundo, le importaba la boca de ella, a ella no le importaba tampoco el mundo si su boca no era para él, por qué tanta miseria, ambos se preguntaban, aunque también les había dejado de importar, al instante un beso era todo.

Ella, mencionaba de vez en cuando lo mucho que amaba el mar, él le amaba de forma enfurecida y entonces ahora el mar le pertenecía a ella y todos los días le hacía el amor con el vaivén de las olas, le cobijaba con una luna menguada, en ciertas ocasiones escapaban juntos hasta un acantilado y muy despacio desplegaban sus alas, volando y fornicando hasta el amanecer.

Ella parecía una libélula, libre, fugaz, mística y con toques del infierno y esencias de deidad, amaba porque sabía hacerlo, se entregaba porque quería hacerlo, era de él tanto más que lo que él era de ella, parecía que se pertenecían, en un minuto, en un siglo, en un mundo se pertenecían, él vivía dentro de ella, ella le hacía crecer, le engendraba y concebía a cada pensamiento.

Ambos abnegados a una realidad profana, les dio por jugar con sus manos, tomar el horizonte y hacerlo polvo, nada más bello que ver reflejado su cuerpo desnudo lidiando con el quebrantamiento del mundo y sus polos, para a penas levitar en un oscuro misterio sin necesidad de contener el tiempo, para fundirse como la agonía y la muerte o la vida y su silencio.

Ellos dejaban de lado las ideas, carecían de ciudades, se abstenían de moral y reglas, su condición humana era lo que no permitía que se fundieran en el cielo y desterraran olimpos llenos de tacto, avernos colmados de deseo, edenes carentes de moral.

Un día como cualquiera dejaron su nombre terrenal, se encaminaban a ser mito y permanecer como leyenda, se juraban durante horas efímero amor eterno, actuaban como incendios y luego se desvanecían salvajemente hasta que desapareciera la humedad, la de sus cuerpos.

De repente todo fue tempestad.

Él amaba de forma enfurecida y no le era suficiente todo el tiempo, padecía el síndrome hedonista de la singularidad, ella concupiscente había borrado todos sus recuerdos, sólo tenía una voz para llamarle a él y luego permanecían callados hablando a roces y labios, escondiéndose sólo en la eternidad de sus pensamientos, el mundo se comenzó a desbaratar.

A su paso todo se derrumbaba, la casa, la cama, el infinito que habían construido como guarida, era momento de volver a ser mortal.


Es así de sencillo comenzar con la historia, que bien dicho, está historia ya es, tiene más de una década que dejaron de ser todo y de ser bocas, besos, ahora un sustantivo simple, son distintos, o, mejor dicho, de un momento a otro, han dejado de ser.

20 ene. 2016

NUNCA SON SUFICIENTES POEMAS DE AMOR




NUNCA SON SUFICIENTES POEMAS DE AMOR 
(A Li en el 10° aniversario)

Hace un par de días pensaba en ti como lo hago todo el tiempo, y pensaba entonces que nunca son bastantes los roces o los besos, por lo tanto he decidido varias cosas y todas ellas se refieren a ti y a todos esos días en que me has mirado y he pretendido tenerte cerca, escribiendo todas las palabras que te he inventado y son ininteligibles aún para el más osado, todo te define, corrompernos en cualquier momento, que si la boca y los cuerpos, que si la ropa no nos ayuda y manos nos faltan para saborearnos a cada rato. ¿Por qué no jugar a desconocernos y otra vez encontrarnos? Júrate que he muerto y que soy otro yo pero más liviano, olvídate de que existo y ámame como sabes que me gusta, como siempre me has amado.

Si hemos sobrevivido a la tormenta
es porque una década se nos ha arrodillado.

Con el fin de que me halles inédito,
y de amor efímero me llenes los corazones,
haré de cuenta que nunca te he amado,
que somos la equivocación perfecta,
una pareja despistada que nada sabe de pareja,
y que la vida nos importa un poco, nunca tanto,
pensaré que somos célibes y nos odiamos
que no nos entendemos y de hablar ni hablamos,
ahora digamos algo cierto, que iniciamos el incendio
y no ha llegado la hora de comenzar a apagarlo.

Hidalgos de faenas largas, promesas cortas y pensamientos peligrosos,
senderos violentos de bocas rojas y sucias y necesitadas de carne,
pedazos de tierra y agua arrancados de una estampa tenebrista,
veteranos en el arte de amar con elocuencia y desquicio,
veranos que no acaban, inviernos que no llegan, amantes atemporales.

Elogiemos a estas ganas que nos siguen de sombra
y que no hace falta más que mirarnos para caer cómplices
y tomar como trinchera cualquier espacio silencioso para estallarlo,
para hacerlo trisas con todo y la moralidad barata que le acompañe,
seamos el siglo nuevo, el Paraíso indecente, el credo culposo,
la razón para que el mundo dance sin ropas y se ame tanto,
seamos esa culpa que inmola a los célibes y beatos,
la causa de que Dios no exista y a la lujuria se le adore a cambio.


Hemos sido la inocencia, su muerte y su penitencia,
la maldad herida con todos sus demonios y manjares,
el inicio de un tiempo, la causa de vida de dos pretextos,
la salida de la soledad y la dolencia, la apertura de un hogar,
la llave de una puerta, el candado de una cadena perpetua.


A veces creo que el amor nos estorba, nos limita para no matarnos,
no comprende que nosotros lo hemos inventado durante tantos años, 
y pasarán otras décadas y otros siglos y seguiremos igual de hambrientos,

uno del otro, amando, amando, amando, amando, amando, amando.

NO SOMOS, NO ESTAMOS




NO SOMOS, NO ESTAMOS (RADIO UNAM AGOSTO 2015)

Y si el amor supiera algo de nosotros igual estaríamos muertos.

Crees que la casa está calma y no te llora cobarde como mi esqueleto,
correr no me basta, tampoco gritar dónde estabas, huías de la intemperie,
debiste aguardar a que pasara este vendaval para no fragmentarte
para fugarte completa y llevar contigo la sarta de recuerdos salvajes,
te reflejas pronta a la imagen del amor efímero, poco importa ahora,
llevas descalza la mitad de nuestro tiempo, apestas a tabaco ajeno,
te escapaste en esos fragmentos y no te importaron tus motivos de loca,
nos jurábamos juntos porque no habría otra forma de fastidiarnos la vida,
ahora vuelves sólo para arrancarme cualquier rastro que diga de lo tuyo,
hablas de nuevas vidas y caminos de flores que te consienten al paso.

Ahí están tus guantes para el invierno y las medias sucias
y las rotas y las que saben que es hora de que te largues
sin despedirte, las que se han rajado solas porque no te toco
desde hace semanas, cuando dejó de palpitarte el pecho,
cuando tu espalda era el beso y esté arma de alta traición,
el día que tu corazón se detuvo para mirarme a los ojos,
y mandar a la mierda la mitad de nuestro pasado,
la otra mitad pasabas con las bragas húmedas igual que los ojos,
cuando amábamos como bestias bravas y compartíamos la rabia.

No sé si fui yo al que mataron
o fui la bala que salió a matar,

Justo sonó el despertador programado a tu llegada,
fatigada de las manos,  como si llevarás agua bajo las faldas,
y tu boca y tus piernas y toda el alma huelen a viento,
y a catástrofe, a incendios descontrolados, a paraísos descoloridos
te he mirado a detenimiento y estoy seguro que hiedes a culpa,
mira estas palmas igual de putas sudan y sangran sin detenerse,
y la cargada que llevo por amor se ha venido en vano,
se acabó la luz del siglo que juramos después de invadirnos,
era tu sexo como un Dios perenne que no sabía de la carne
era una magnolia en la que discutía horas enteras sobre el milagro,
y tú lactabas hasta borrar el blanco de mis ojos, era tu sitio, lo fue.

Cuando el amor vino por nosotros ya estábamos muertos.


3 jun. 2015

SEAMOS ELLOS, AQUELLOS

Arriesgar la carne por esos labios brujos,
arriesgar la historia por la verdad del verbo,
antes de mí, después de ti, el ahora de ambos,
comprar la comunión, negar el perdón celeste,
emancipar la traición del miedo y del tiempo,
hablar de credos como de lenguas rojas y besos

Contarnos una sarta de historias flojas y cenizas
hasta suponer que nos desconocemos de siempre
y desde ese tiempo parecer cómplices y canallas,
equivocar el rumbo y terminar ebrios y rabiosos,
esperando revolución desde nuestra trinchera blanca.

Apedrear a las putas ganas que nos corrompen,
no negarnos aunque el alba quiera acariciarnos,
hacer una apología de nuestro maldito encuentro,
un tratado en roca con doce lineamientos vanos:

1.- Ser herejes cuando a la boca no la invada nuestro sexo
2.- Parecer divinos, jugar a ser nerviosos, truncar la noche
3.- Desaparecer ansiosos a mitad de la última cena familiar
4.- Grabar en nuestro aliento cualquier recuerdo húmedo
5.- Apostar las manos cuando más no las necesitemos
6.- Violar la ley divina y coger como dioses omnipresentes
7.- Lamernos a mitad de la sacristía las piernas o la boca es igual
8.- Cada navidad parecer más tóxicos, más inusuales, más calavera
9.- No amarnos aunque el amor quiera escupirnos la cara
10.- Amarnos aunque palabra alguna no exista para nosotros
11.- Poner sobre la mesa los cuerpos antes que las ideas
12.- Montar una especie de milagro en que nos lleve la tormenta a la nuestra

Mirarnos nada más, correr heridos de penuria
jamás vernos a los ojos, corremos el peligro de hablar
y palabras que no queremos pueden escapara como un balazo.

Seamos ellos, los que son ahora y jamás serán
los que se destruyeron una tarde para sentirse reales,

aquellos que aman enfurecidamente sin querer amar.

28 abr. 2015

LAS 3 VECES QUE COINCIDIMOS

Te beso la boca para olvidarme de tu nombre
olvido el mío cuando te amo enfurecidamente,
olvidamos juntos que el mundo es una mierda
tan veneno como me necesites,
tan mortal como me corrompas,
así el amor que me guardo en estas manos tuyas,
en estas ansias mías, ven pronto, inmolémonos al acto.

Invadirnos con todas sus consecuencias,
olvidarnos del hambre, comernos despacito,
abandonar el tiempo, fingir que hay espacio,
solicitar un poco de humo mientras recargamos,
invadirnos como si nos pagaran por ello,
como si supiéramos como hacerlo y hacerlo,
invadirnos hasta creer que nunca nos enlazamos.

El día que dejó de importarme la vida
tenía entre las manos tus manos
mi boca a mitad de la tuya,
nuestros sexos hacían lo propio
y me decías quedito, vas a morir en mí.


24 feb. 2015

VISITAS AL EDÉN



VISITAS AL EDÉN 

Éramos el tiempo cuando el tiempo sabio era,
cuando no era cuestión de tiempo la eternidad,
luego fuimos aves voraces de vuelos y vuelcos
llenas de furia por la sinergia de consumirnos,
de merendarnos a la luz suave y roja del siglo
en el que las prosas eran inviernos, y éstos
a su vez querían ser poesía como nosotros,
en un momento llegó la hora de redimirnos,
de expulsarnos del espanto, abrirnos al suicido,
de temer sin miedo al temor de poder abatirnos,
luego la humedad regresó otra vez a confundirnos,
a extraviarnos del perdón sin tener un juicio
girando a los principios del verbo mismo.

Entonces y ahora otra vez los más impuros,
los que no callaron y nunca concluyeron,
de los que una mano se convierte en enredadera
y la prisión de los bardos en pandemia sin nombre
los que no eran laicos más bien soberbios,
bastardos sin paternales referencia del abismo
herejes del amor sin entendimiento ni paraíso,
suplicio inmaduro de maduros frutos y silencios,
los que se saben sin conocerse, los que se enredan
sin liarse, los que se conocen sin llegar a saberse
aquellos que ya conocidos, se sienten para no tocarse,
o se tocan sin saber que conocidos se sienten,
así tu cuerpo de ansiosa indiferencia, tu razón violenta,
la cúspide de tu aroma entre blanco esperma.

Vengan los banquetes crapulentos en tiempo de célibe hambruna
los licores más baratos y más rijosos en momento de sequía,
venga el reino de los santos para el cadáver que habitamos,
el alado sentimiento que sin alas nos mantiene disipados,
venga el regocijo sin culpa, el sonido sin piedad de vida,
el hartazgo, el vicio de sabernos a escondidas escondidos,
la catarsis y el espasmo, el orgasmo sin pretexto de salida,
vengan los Edenes, las pasiones, el amor sin mis amores,
la culpa sin culpables, las salivas sin sabores, las rabietas
los amenes sin perdones, los hocicos, las miradas, las quimeras,
los bufones, el momento de encontrarnos, de perdernos,
de mirarnos, de suplirnos y no acordarnos, de marchar...

Venga a nosotros vil reino, hágase tuya mi voluntad,
igual ardemos en tierra, igual ardemos de infiernos.


14 nov. 2014

DE ÉSTE Y OTRO EDÉN

Háblame de ti en espera de la nieve de este invierno,
de cuántos corazones necesito para mirarte,
de cómo es que la divinidad es cuestión tuya y no de Dios,
de a dónde es que corres, de qué es lo que gritas,
por respeto a nuestra ausencia háblame del tiempo,
del que se me escapó a media faena y no hace
otra cosa que tenernos en amores opuestos.

Ahora háblame de tus manos, del camino que se guardan
cuánto de ellas para no dejar de ser pasado,
¿Si me acerco y revientan, si te toco y escapamos?
es el fiero mundo que no está acostumbrado, se ha quebrado,
entre dulces palmas blancas de oro algodonado y azafrán
de reacción promiscua, de fricción sabor carne y pecado.

Dame un poco de ellas para arrancar de tajo las mareas,
para verme recostado en tu sepulcro y contando
dos heridas sin vinagre, dos ladrones a un costado,
entre lágrimas y sangre me has tenido, te he tenido,

besando sin mandatos esa boca, y en tu cuerpo, crucificado.

5 sept. 2014

UNA AMOR QUE NO ES PARA COBARDES (HOMENAJEANDO A RIMBAUD)

He temido a los aullidos, pero no a los motivos del lobo,
a su rededor la nieve se dispara mientras la muerte se disipa,
y el trono del mundo o de su fin se le entrega a este loco
con una parte de cicuta y dos tantos de ajenjo y mirra,

Nunca es vergüenza batallarse en el hocico de un hombre,
con olor a tabaco viejo y vino naciente del simiente propio.

Sí perdí la ventura es porque ésta me abandonó de nacido,
cuando se decía que Dios era Verbo y no la ausencia del mismo,
el profeta no ha cumplido su parte con el fiero destino,
la mujer ha dejado las bragas húmedas y corre libre,
fuera de las fauces, lejos del cuerpo hambriento del lobo embravecido.

Ahora me voy sin querer que a mi travesía me sigas de sombra,
a pasos raudos y el hígado desbocado, lleno de lo nuestro,
emasculando mis últimas letras y lo que me quedaba de cuerpo
en medio de estas piernas, jamás tuyo, siempre del averno.

Toma de mi mano esta poesía que es canalla, que ha acabado,
se va como ave blanca, como paloma de luto y encuervada,
sin un final que no sea en tu boca y un principio encima de tu espalda.



14 ago. 2014

DE CUANDO ELLA Y ÉL ERAN

Él, se quiere ir tocando todos los horizontes posibles para no errar en la misión de encontrar el fin del mundo, ella sabe que ese misterio le pertenece y sólo necesita que le digan boca a boca lo que es el amor.

A él no le importaba el mundo, le importaba la boca de ella, a ella no le importaba tampoco el mundo si su boca no era para él, por qué tanta miseria, ambos se preguntaban, aunque también les había dejado de importar, al instante un beso era todo.

Ella, mencionaba de vez en cuando lo mucho que amaba el mar, él le amaba de forma enfurecida y entonces ahora el mar le pertenecía a ella y todos los días le hacía el amor con el vaivén de las olas, le cobijaba con una luna menguada, en ciertas ocasiones escapaban juntos hasta un acantilado y muy despacio desplegaban sus alas, volando y fornicando hasta el amanecer.

Ella parecía una libélula, libre, fugaz, mística y con toques del infierno y esencias de deidad, amaba porque sabía hacerlo, se entregaba porque quería hacerlo, era de él tanto más que lo que él era de ella, parecía que se pertenecían, en un minuto, en un siglo, en un mundo se pertenecían, él vivía dentro de ella, ella le hacía crecer, le engendraba y concebía a cada pensamiento.

Ambos abnegados a una realidad profana, les dio por jugar con sus manos, tomar el horizonte y hacerlo polvo, nada más bello que ver reflejado su cuerpo desnudo lidiando con el quebrantamiento del mundo y sus polos, para a penas levitar en un oscuro misterio sin necesidad de contener el tiempo, para fundirse como la agonía y la muerte o la vida y su silencio.

Ellos dejaban de lado las ideas, carecían de ciudades, se abstenían de moral y reglas, su condición humana era lo que no permitía que se fundieran en el cielo y desterraran olimpos llenos de tacto, avernos colmados de deseo, edenes carentes de moral.

Un día como cualquiera dejaron su nombre terrenal, se encaminaban a ser mito y permanecer como leyenda, se juraban durante horas efímero amor eterno, actuaban como incendios y luego se desvanecían salvajemente hasta que desapareciera la humedad, la de sus cuerpos.

De repente todo fue tempestad.

Él amaba de forma enfurecida y no le era suficiente todo el tiempo, padecía el síndrome hedonista de la singularidad, ella concupiscente había borrado todos sus recuerdos, sólo tenía una voz para llamarle a él y luego permanecían callados hablando a roses y labios, escondiéndose sólo en la eternidad de sus pensamientos, el mundo se comenzó a desbaratar.

A su paso todo se derrumbaba, la casa, la cama, el infinito que habían construido como guarida, era momento de volver a ser mortal.

Es así de sencillo comenzar con la historia, que bien dicho, está historia ya es, tiene más de una década que dejaron de ser todo y de ser bocas, besos, ahora un sustantivo simple, son distintos, o, mejor dicho, de un momento a otro, han dejado de ser.


3 jun. 2014

VISITAS AL EDÉN

Éramos el tiempo cuando el tiempo sabio era,
cuando no era cuestión de tiempo la eternidad,
luego fuimos aves voraces de vuelos y vuelcos
llenas de furia por la sinergia de consumirnos,
de merendarnos a la luz suave y roja del siglo
en el que las prosas eran inviernos, y éstos
a su vez querían ser poesía como nosotros,
en un momento llegó la hora de redimirnos,
de expulsarnos del espanto, abrirnos al suicido,
de temer sin miedo al temor de poder abatirnos,
luego la humedad regresó otra vez a confundirnos,
a extraviarnos del perdón sin tener un juicio
girando a los principios del verbo mismo.

Entonces y ahora otra vez los más impuros,
los que no callaron y nunca concluyeron,
de los que una mano se convierte en enredadera
y la prisión de los bardos en pandemia sin nombre
los que no eran laicos más bien soberbios,
bastardos sin paternales referencia del abismo
herejes del amor sin entendimiento ni paraíso,
suplicio inmaduro de maduros frutos y silencios,
los que se saben sin conocerse, los que se enredan
sin liarse, los que se conocen sin llegar a saberse
aquellos que ya conocidos, se sienten para no tocarse,
o se tocan sin saber que conocidos se sienten,
así tu cuerpo de ansiosa indiferencia, tu razón violenta,
la cúspide de tu aroma entre blanco esperma.

Vengan los banquetes crapulentos en tiempo de célibe hambruna
los licores más baratos y más rijosos en momento de sequía,
venga el reino de los santos para el cadáver que habitamos,
el alado sentimiento que sin alas nos mantiene disipados,
venga el regocijo sin culpa, el sonido sin piedad de vida,
el hartazgo, el vicio de sabernos a escondidas escondidos,
la catarsis y el espasmo, el orgasmo sin pretexto de salida,
vengan los Edenes, las pasiones, el amor sin mis amores,
la culpa sin culpables, las salivas sin sabores, las rabietas
los amenes sin perdones, los hocicos, las miradas, las quimeras,
los bufones, el momento de encontrarnos, de perdernos,
de mirarnos, de suplirnos y no acordarnos, de marchar...

Venga a nosotros vil reino, hágase tuya mi voluntad,

igual ardemos en tierra, igual ardemos de infiernos.

27 may. 2014

¿Y SI MEJOR NOS DESPEDIMOS?

Espero verte en otra eternidad que no dure para siempre,
que no sea eterna, que pase pronto, que no vuelva nunca,
que nos deje solos esperando mirarnos aunque sea un poco,
me he quedado corto por los silencios que me regalas,
por esas fatigas de querer saberte y jamás saberte,
otras más de no querer extrañarte y siempre extrañarte,
así los días, los veranos descontinuados, la casa que es tuya,
la soledad que es mía, la oquedad del olvido que nos pertenece,
que siempre es de ambos y no envidamos, olvidamos.

Podemos cruzar al otro lado del tiempo sin inmutarnos,
volcar el pretérito como método de flagelarnos despacito,
tantos besos viles, tanta caricia sin misericordia,
todo se ha ido con las palabras del encierro,
con lo que pretendemos dejar atrás y no dejamos,
es esa y no cualquier la razón de mi hartazgo, la que sí dejo,
en la que te niego mi demencia y mi decoro, exploto,
no más inconsciencias secretas, ni más decantaciones
somos dos viejos piratas que no saben nada de amores.

Quedémonos sin comida un año, sin saliva y sin tiempo,
dejemos de un lado el luto de no podernos encontrar,
o el mismo luto que lloramos al encontrarnos de nuevo
no más sal, ni vino tinto y pan, ni besos en la boca,
ni bíblicos furores que terminen con una cierta agonía,
vámonos despacio, dejando de lado nuestra utópica vida
sin tocarnos las manos, sin mirarnos después de amar,

aquí el mundo con y sin nosotros siempre será igual.                          

7 may. 2014

GEBRYDGUMA

Ella, mujer, la mujer del incendio, la de pasos raudos,
caminé sus piernas, el enigma del que sabe o pretende
si es que alguna vez se puede saber y no pretender,
es la mujer, dicho para mí era, ahora y antes de otro,
fue una curiosa cosquilla de un corazón rascado,
un galimatías de nombre querella, tuvo tanta saliva,
tuve tanto recuerdo, ahora camino a la Castañeda,
no sabía cuando llegaba pero si cuando me iba de la tierra.

En ocasiones era ella ese lugar de la mancha de cuyo
nombre no quiero ni acordarme pero sin duda la quiero,
y la mente lúgubre o loca se pregunta si hermanos tengo, 
si no de sangre, de su tiempo, el de ella peregrina,
el de ella rijosa, clandestina, amante a escondidas,
y del rojo fulgor de su roja boca también conflicto,
también ahora sangre del pecho a la ropa, te fuiste,
y en un pretérito con alguien te fuiste, siempre andas,
igual te quiero sin esperarte, sin preguntas incómodas,
sin pasados o futuros que revienten hasta este ahora.

Siendo tú la mujer más dulce de Dioniso,
el bastión más sabio de duendes y Perseos,
me has clavado a la endemia de tus hombres,
al fuego interminable de todos los dioses,
siempre pensaré, en ti como Narciso sin tiempo,
en el punto débil que me buscas y me encuentro

destripado y aturdido, de ti y ahora aún sediento.

24 abr. 2014

COMO GATOS EN EL TEJADO

He venido del mar y llegado aquí para venderlo o romperlo,
para vengar todas las lágrimas que sin culpa ahí yacen,
de algunas soy causa y de otras cómplice culpable.

¿Recuerdas esa última imagen a tu partida, el aroma?
el ambiente bañado en azafranes y melancolía,
el dormitorio cargado hasta la columna de hastío,
el tedio igual que el fastidio de vernos cada mañana,
de soportarnos por las tardes como soledades independientes
y por aquellas noches inexistentes quebrarnos como desiertos,
queriéndonos por accidente, amándonos como enemigos.

Entonces sea que el tiempo clame, que el tiempo se fugue
y nos deje igual de solos, igual de impíos como en principio,
sin esas cartas marcadas ahora rotas en medio de la espalda baja,
o esos versos tiranos a un costado de estos labios sombríos,
esa cobarde elegía que siempre compartimos pero nunca juntos,
aunque hablábamos de amor jamás conocimos más que la palabra,
encontrando sólo por juzgar todo aquello que siempre perdimos.

Como gatos en el tejado, muy propios, muy solos,
sanando con la luz íntima las heridas de ayer,
los sonidos del perdón, las visitas al Edén.

Vámonos ahora, la tormenta está en naufragio
la tragedia ha amainado, el olvido ha olvidado,
no recuerdes la última imagen o mejor recuérdala,

para que no vayas al mar porque más no te pertenece.

21 abr. 2014

ANTES MADRUGADA

Te quiero sin un mañana en esos ojos,
con un desnudos ahora o quedándote cerca,
es esa rara necesidad de tener que respirar,
respirándote, resurgiéndome, refugiándonos,
apenas hablando para dar señales de reserva
rozándonos para que el mundo pare y vuelque
una y otra vez y luego otra delante de nosotros.

Te has preguntado por qué al vernos a los ojos
parece que nada más hubiera y nos tocamos,
(siempre nos tocamos y no importa)

Sin mirarte la mitad que pretendo te ves maldita,
malditamente atractiva, malditamente deliciosa,
y aunque en Dios nunca he creído, creo que tú eres,
de ser cierto llévame contigo que hoy te adoraré,
me perderé privado de sombras en tu haz inmaculado,
y luego otra vez en tu cuerpo de serpiente sin manzana,
pero con la misma dulce tiranía que atado más me ata
una parte de tus pechos otra de tus ojos de avellana
y siendo vil mortal errante, de ti tomaré, de ti comeré,
haré revolución y felonía, olvidaremos el mañana.

Te quiero tal como si hubiera pasado nada,
pero eres siempre ahora, faena, siempre Dios,
te quiero…
sin que se distinga futuro alguno en tu ojos
démonos uno al otro entreguémonos a nosotros
antes que un día más despunte, antes madruga.



16 abr. 2014

Y DESPUÉS QUÉ HACEMOS

Es esa humedad tuya a la que me aferro, tanta gracia,
son esos labios que silencian, que húmedos se saben,
que jamás se tocan si no es con la lengua completa,
que nunca se miran si no es con la línea que yo tengo
y se inmuta cuando a la tuya se presenta, estoy grave,
sediento, incierto, no hay tregua, desquiciemos a la tierra,
el cielo no nos necesita y si es así nos debe esperar.

Ahora asume que de vehemencia estamos hechos,
y que somos furia y queremos arder sin tocar el fuego,
que tanto para el agua y el viento necesarios somos,
y de éter tuyo estamos ebrios, cantando dulces arias,
rindiendo sabio culto a quienes culto desnudos ofrecemos,
desgajemos a bocanadas este mundo que no es tan mundo
ni está tan muerto, siempre que tú y yo nos encontremos.

Tantos hablan del amor de su vida o de tanto tiempo,
prefiero referirme a ti que rijoso te miro y lasciva te quiero,
entre la moral y las costumbres hagamos un decreto,

mandemos ambas a la gran puta, perdámonos en un misterio.

8 abr. 2014

ERES TÚ, SIEMPRE ERES TÚ

Ella con el suave sonido del fin del mundo,
tararea nanas a las mariposas, fija su postura,
encuentra entre Orión y Vergel el sabor prometido,
una caricia rosa se le escapa cerca de la boca,
una fruta mordida le rueda entre las piernas,
yo, observo a su diestra persiguiendo su milagro.

Mira que suerte de batallas rendidas he comprado,
unas al polo otras al costado, deslízate a una duna
que el amor te aguarda, enfermo, rabioso, sinrazón,
disgrega el aroma de esta espera que me ata,
atiende al rugo del calor que pronto me sofoca,
vámonos a donde la deriva suene más a festín
y donde el luto lo llevamos en los ojos, no en la boca.

He andado en las tierras donde el placer existe,
donde la rutina se desmorona y se vuelve acantilado,
en la que un descuido me llevaría al sincope o la derrota,
en esas tierras que se visten de salvajes lirios y auroras
y no hay tiempo capaz que nos engendre en el presente,
hablo de ti, siempre hablo de ti y también lo hago ahora.





3 abr. 2014

SI FUÉRAMOS ENTONCES

Entonces caía la noche y éramos…
los mismos dioses con la misma gana y hambre,
esa de mandar el mundo a la mierda y a la nostalgia,
escondernos pronto para fingir soledad terrenal,
para pensar en vacíos que no existen y vuelcan,
siempre fuimos hermosos, loables, librepensadores.

Hagamos de nosotros una fina estampa del Greco
yo con el rostro deslavado por esa resaca de cuerpos,
tú con la sonrisa silente húmeda, cargada, turgente,
fundemos a la culpa para romperla, para humillarla,
después de todo siempre hemos sido los mismos dioses,
tan valientes como ingenuos, tan dementes y culpables,
magníficos truhanes que de Olimpos y licores se crean,
amaneciendo despacio para no alterar el tiempo.

Erígete como santa, yo te juraré en todo momento,
amante de mi guarda, estigma y compañía,
mira que precoces son las palabras, no te necesitan,
he sido un colapso que de ti se ampara sin silencio,
un mago sin banderas, un precepto incorrecto,
sin embargo cada día muero por vivir en tus caderas,
precipitarme desnudo e  inmoral en tu esqueleto.

¿Y si nos vamos sin memoria a vivir un mundo nuevo?

yo muriendo en tu espalda, tú viviendo de mi sexo.

26 mar. 2014

SUEÑOS UFANOS

Soy un vagabundo tal como cual
que le interesa más el amor que la ortografía
el dinero que el amor, el tiempo más que el dinero,
pretendo quebrarme a la primera intención,
a la menor incidencia provocada del amor
o del dinero, repaso los poemas con las manos,
los canto a los labios o a los ojos del tiempo,
tengo una memoria ortográfica con su rostro,
la veo siempre en rato, al café, al sonar el jazz,
al comprar un boleto sin regreso ni partida.

No culpo mi tragedia de mendigo a sus ojos,
aunque si aquí estuvieran les besaría como
si reliquia fueran o por que son reliquia.

Me gusta el amor cuando no habla de miseria,
cuando parece que los versos son sordos
y no se preocupan si se escribe con H o
con la letra de tu nombre que me guardo.

Prefiero más el tiempo, el a tu lado conmigo,
el amor y la ortografía se pueden ir marchando

con el dinero que no tengo y la fe que me ha perdido.

24 mar. 2014

MÁS O MENOS DOS

Padecemos tú de carne y yo de hueso,
unos besos desconsolados
unas caricias desconcertantes,
te arriesgabas casi lo suficiente,
me estrechabas para nada
apenas unas palabras y era todo,

Entonces te bastaba con ser sangre
y yo sangre efímera del destino.
tenemos mucho que escucharnos 
y muy poco que decirnos.

Vámonos así de juntos, así de solos,
construyamos paraísos que no compartimos,
memorias y recuerdos que no nos inspiraron,
tocándonos el cuerpo que nunca conocimos.

¿Y si nos tratamos de otra forma,
talvez como si nos hubiéramos entendido?
¿Si nos disfrazamos de encubiertos
y nos enamoramos sin testigos?

Prefieres seguir contando una historia,

esa, en la que fuimos sólo viejos amigo.

20 mar. 2014

EN TIEMPOS BELICOSOS

No busco enamorarte sino pertenecerte a ratos,

decirte amor-estigma, candor-ascenso, pasión-delicia,
un pecado no del todo ficticio que pinta para grave,
para declinar al Paraíso y crear en tu ombligo uno nuevo.

Parezcamos un instante, seamos un perjuicio,
te propongo Hades y manjar si te asomas,
un mundo si te acercas, rebeldía si te inclinas.

Vámonos al suplicio de sabernos cómplices,
una suerte forjada a demencia y desmesura,
dos hidalgos encaminados a razón de la cordura,
santos sin auroras que busquen la paz en la locura.

Comencemos a bebernos a saber del camposanto,
no imaginas cuantas veces me he amado en solitario
a conciencia de lo que provoca imaginarte tendida,
rendida a mis entrañas esperando el presente más deseado.

Disparemos la conciencia nuestra al exilio del Edén,
entre beatos y rapiñas dirijamos un cataclismo despiadado,
tú a la sombra, yo a la deriva y en un disparo bien logrado,
ajusticiemos sin fusiles al amor, por habernos encontrado.

12 mar. 2013

A TU PARTIDA



Te digo que me duele mientras señalo con el índice derecho el lado izquierdo de mi pecho, no dices nada, me das un beso y acercas tus labios aún cubiertos, me presionas en tus brazos ya desnudos, me clavas en tus ojos ya cerrados, ahora ya no duele sólo arde… violenta y dulcemente.

La tarde sin ella,
la ventana fría,
la cama sucia,
¿me ves ahora?
¿me piensas siempre?
¿sabes qué sucede?
yo no lo sé…


Me nombro verdugo propio,
amente suicida, sin boca.

Te dejé con las manos limpias, quité antes de la partida mis estrellas, apagué las auroras para que viajaras en paz, sin que encontraras en tu camino nuevo y santo unos labios que te añoran (aún), una voz que musita serena canciones que no existen, versos que no te nombran y suspiros que te buscan y naufragan en el alma.

Ahora, otros son los besos,
muchas son las manos,
el corazón se desequilibra,
no acepta la distancia
pero si el nuevo encuentro,
no contigo, sólo audaz,
efímero romance de tacto,
no eres tú lo acepto,
aunque siempre he sido yo,
lo admito…


Al amanecer nuevo, fulgura la tragedia corta, la historia reventada, la humedad del escombro y el recuerdo, cuando acabes el camino y regreses la mirada a la senda, sonará un réquiem no por mi muerte, por lo que fuimos y de un momento a otro dejamos de ser… yo no lo sé.

Foto: Marváz
Texto: Agathokles

27 dic. 2012

ELLAS




Ella amaba despacio, se insinuaba de vez en cuando ante la gravitación de una piel femenina de blanco terciopelo, se acercaba a la barra, pedía Jägermeister boost, jugaba a pintar de rojo los hielos, miraba a través del cristal todas las siluetas, cuando por fin concebía una de mujer, hacía un chasquido con la boca, miraba profundo, retaba sincera, se acercaba sin recato, su erotismo era tal que no podía permitirse un desaire, cualquiera cedía al instinto felino, optaba por decir hola, cerraba los ojos y respiraba profundo el perfume del cuerpo.

En la noche de todos los santos Violeta creía haber perdido la respuesta, salió con el fin de olvidar los nombres, las caricias y todo aquello que le recordará la ventura lastimosa, se acercó a la barra y pidió sólo soda, nada en realidad, otra noche cualquiera, bebió el vaso de sorbo, tomó su bolso y al dar la vuelta estrello su halito con ella, contestó el saludo, percibió un respiro y optó por olvidar.

Ella Blanca respira profundo el cuello
Ella Violeta tocó su mano delicadamente
Ella Blanca le dice algo al oído, suave, casi un respiro,
Ella Violeta cierra los ojos y se eriza la piel,
Ella Blanca asiente despacio y brilla sus labios al fuego,
Ella Violeta lo quiere intentar,
Ella Blanca se convertía en rol de él
Ella Violeta quería ser ella pero con él,
Él ahora rompía todo silencia hablando ligero,
Ella sonreía a cada palabra,
Siendo ambos, todo parecía, juego y fuego.
Él terminó por ser un demonio embravecido,
Ella surcaba los cielos de forma leve,
Él tomada de la copa todo elixir,
Ella lo buscaba ansiosa y vertía el contenido,
Él también sabía que era pecado,
Ella lo emancipo y lo volvió sacro,
Él tomaba por naturaleza lo que le pertenecía,
Ella no era materia dispuesta pero se dejaba dominar
Él aceleraba el alma con un sólo cometido,
Ella pensó por un momento en Dios pero acabo en blanco,
Él aminoraba la distancia para volver a creer,
Ella tomo las riendas y se torno briosa,
Él ahora amaba y repetía su nombre,
Ella ansiosa y a unos pasos de parar creyó en la condena,
Él sabía que podía remediarlo con un beso y lo evitó,
Ella cien demonios,
Él mil estrellas,
Una vez que se conjunto todo ente crearon la divinidad.



Con el paso del tiempo la distancia fue la misma, la necesidad otra, abrir los ojos y sentir la diferencia entre amar como pecado y amar por amar.


Foto: Ernesto Guzmán
Modelos: Johanna Espinosa y Verónica Peregrina
Texto: Agathokles

18 dic. 2012

PÁGINAS ROTAS


No era algo que supieras o hubieses querido saber,
es la forma taciturna en que colapsan los rostros,
el sudor frío, el color del esmegma, la sal misma,
todo vuelto hiedra, el laberinto de tu voz
que pronuncia, que emite, que emana de la nada.

Frente al cristal desnudándote la boca, 
diciendo que la cordura se ha ido,
quieres remediarlo buscando flores marchitas,
pasiones enlatadas, amores como olvidos,
quisieras llegar al fin del mundo y gritar,
avellanar tus ojos para llorar espinas,
para estigmatizar caricias, para no volver.

Puede que todo esté en tu contra, Dios,
los amantes, tus manos enfermas, los ojos traidores,
tú, también en contra de tocarte, de mirarme,
de atarme a tus piernas suicidas, a tus labios sonoros,
no eres lo que busco, tampoco yo lo que encuentras,
es por ende que debemos devorarnos y desaparecer,
atarnos violentos al finito y estallar puros y precisos.

Estás parada mirando,
un mundo de mortales en que luces esplendida.

Sucederá y cuando al fin te encuentre…

Ahí se desvanecieron mis intentos por enamorarte,
todo quedó a penas en pocas palabras, en un par
de sueños rotos, de páginas gastadas.

Perdóname…
es sólo que a veces te extraño tanto… vuela pronto.



30 oct. 2012

ELLA ERA LA BOCA


Se elevó al cielo en una centella meteórica,
quería alcanzar al sol, vencer a Ícaro,
logrando su cometido, de regreso como nébula
se estrella en el adoquín y se crea perfecta
con sabor humano, era el principio de la panspermia,
la iniciación del perfecto testamento,
una reliquia sideral con nombre y tacto de mujer,
fundada para causar mutis y estallido, perpetuos amoríos,
sádicos encuentros, romances canallas, colapsos disolutos.

Adormecía el pensamiento cuando supe
que ella y Alá existían, la comprobación era sencilla,
juntar los labios y escuchar un letárgico suspiro
directo en el rostro, no pedía más, 27 segundos
serían suficientes para volver a amarla,
sentir los brazos de un pasado descontinuo,
volátil pero perfecto.

Era truncar el camino de la luna
para hallarla en el fulgor azul del frío destierro,
procurar sus ojos entre mis palmas y tomar sus manos
para esculpir mi propio sacramento, ahora real y completa,
resulta concupiscente, histriónica, rebelde y audaz,
un sequito de términos que se divulgan
con los labios en la noche del dragón.

No era lo mismo el duelo sin ella y tampoco el firmamento,
no el Olimpo, no mi espada, una palabra
fue suficiente para galopar mi sangre, secar mis restos,
emanciparlos del alba para creerme santo, jubiloso,
talvez no decía nada, pero yo quería que no dijera nada,
para hondar el recuerdo y desfigurar presente y misterio,
convirtiendo curvas y aristas en pertenencias
inequívocas atrapadas en mis dedos.

Mordí el anzuelo y aventuré mi carácter a redimir
daños y secretos, profundas soledades,
pasado de largo un lustro ya torcido, ya inventado,
no es lo mismo besar una boca,
a besar la boca a la que pertenezco.

En la bélica melancolía de volvernos a encontrar.
te juro que no es tu boca, es sólo tu… boca.



26 sept. 2012

CON LA MIRADA TERMÍNO



Tengo miedo de amanecer en silencio y con la boca borrada por falta ti, la esperanza muere, puedo sentir su último halito en la cabeza, dice tiernamente mi nombre dejando una reverberación en el oscuro eco que choca en mi cuerpo, no estás más, resigno las manos no la cabeza, el corazón no entiende por si sólo, es tan fácil partir como mirar en un giro 180, sintiendo la daga cada grado punzante de un recuerdo feroz o talvez uno amargo, es sencillo esperar de madrugada quemando las líneas que me incitaban a amar.

Freno creyendo que del otro lado no estarás,
te ves sentada en la lisonja al cielo,
soy participe de nada,
maestro de espectros,
nací teniendo 27, marcado de la frente,
con las manos temblorosas a falta de tabaco,
tampoco estabas, es así de real y efímero,
mira las lagrimas del camposanto,
ellas me han sembrado caricias, 
a ellas vuelvo, tranquilo tampoco…

A la luz se calza la mirada al horizonte en que no te respiro, pero en ello rebota parte de tu nombre, en sueños hipnóticos que apareces de repente para tratar y ser eliminada,  ¿En verdad es lo qué necesito? un eterno ramo de espinas, una fusta para permanecer atento, un placer de cerezas rebosadas en tu pecho casi desnudo y colorido, unos labios que sepan hablar a Dios aunque sea figurativo, nuevamente despierta la señora esperanza esta vez tan cargada de luto, con claveles en las manos y la imagen de mi rostro fulgurante en las oquedades cadavéricas que la identifican, están por terminar las líneas siempre, ayer pasó lo mismo, ¿Me oyes? creo hoy en lo que busco, quiero creer en lo divino.

Al amanecer inquieta cierra los ojos,
¿Lo ves?
soy tan yo en esencia, rozando unos labios
a los que no pertenezco.

24 ago. 2012

Alicia seguía de pie en la última ronda, balbuceaba boleros, nunca soltó la botella, cerraba los ojos y decía quedito “Happy birthday to you, happy birthday Mr. Poet” calé una vez más el humo cannabico golpeaba su cara, no había conejo, no había maravillas, era ella el amor de mi vida que dejé caer en medio de un océano y tenía como final el resto del universo.

Alicia temía salir a la calle sobria o sin mi brazo protector marcado por las agujas, a veces lloraba, otras tantas reía, la demencia bipolar que le marcaba fue lo que logró penetrarme el alma, ella, la noche, la calle, tanto ron que no sabia si era martes o tenía que robar un par de espejos para llegar al viernes, Alicia amaba los viernes y no parecía importarle donde dormir, ni con quien hacerlo… lo importante no es sentirlo sino olvidarlo, pronunciaba después de cada sorbo o cada bocanada.

Alicia una maravilla, Alicia clara,
sabor a coca, hálito de opio,
esencia barata, Alicia amor eclipse,
pasión hojalata, Alicia espasmos,
Alicia demencia suicida,
Alicia ahora, la cara marcada,
la greña pinta, ¡shhhhhh!, callada, callada

Alicia corría presurosa por el adoquín y la lluvia resbalaba a lo largo de su vestido blanco, se detenía de vez en cuando para apretar el tornillo que detenía la hemorragia de su pierna, gritaba en su afán de ser salvada de la oscuridad inaudita que la trataba de alcanzar…

Alicia soñaba con ser mujer y no despojo, domingo por la mañana, la resaca puesta, la carne caliente, las piernas húmedas, Alicia abría los ojos después de 72 horas de estar en el espacio, conocía el vacío de su cama, la pestilente bruma de su cuarto, no paró hasta ponerse de pie, abría un cajón y acariciaba la foto de cuando tenía 7 años, las lagrimas no cesaron hasta que el acido sicodélico volvía a su sistema, ya no quería ser mujer sino volar.

Alicia camina por el bosque de asfalto en busca de una respuesta a la pregunta que jamás pronunció, apedreaba pájaros de acero con piedras parlantes, juraba que su padre era un dios Mesopotámico, un fakir de Arabia discípulo de Jesús, rendía tributo a la muerte por creerse eterna, Alicia comía sal a puños, decía que el mar oleaba en su vientre, dibujaba paisajes promiscuos con el bao en las ventanas Alicia tocaba los espejos, los besaba y en contadas ocasiones le hacia el amor.

Alicia gritaba a la luna y afilaba sus uñas con la mirada perdida en el horizonte:

Luna sórdida romanza,
luna lujuria proterva,
esclava, silencio, silencio,
háblame luna barata, escucha el canto
atiende el ruego, te cambio los ojos,
amante Voyeur, eres tan puta,
silencio, ¡shhhh! silencio,

El semen resbala por la rodilla, Alicia no conoce los pecados, grita, versa, Alicia se unta los labios de acido, se encierra en la bruma, bebe whisky sin parar, las puntas de su cabello apuntan directo a Dios y al cielo, reta su poder por creerse santa, Alicia funde las ganas en sus dedos y se acaricia de forma majestuosa, maúlla, bebe, gime, grita, maúlla, grita, gime, maúlla, explota, silencio, silencio.

Alicia aparece dormida en el olimpo, capital de una ciudad sin ley donde habita el fanatismo a Cristo y el miedo, Alicia cambia su nombre por coca, forra su piel con piel sintética, se mimetiza en la noche,  baila desenfrenada con ritmos cadenciosos, agita las manos a media calle, pincha sus pliegues con heroína barata, mezcla el polvo, Alicia vuelve a explotar y vuela.

No más mariposas, no más té,
No más reina de corazones, no más Alicia…

Alicia sonríe inquieta,
Juega con una pelota,
Acerca sus peones al gato,
Alicia se mira al espejo tiene ya diez años,
Alicia viste siempre de blanco,
Alicia ama a Dios ahora tiene doce.
Alicia crece, odia a sus padres,
ya mancho el vestido de carmín,
Alicia tiene quince se fue de su casa,
Alicia crece, crece, crece, silencio, silencio,
Alicia está dormida en una banca del metro,
Alguien la ha tocado, al despertarse,
Busca bajo su vestido esta desnuda,
Comienza a beber…

Alicia se mira al espejo y escupe su rostro,
Alicia quedó marcada de por vida,
Crack, más crack, Alicia se hace pequeña,
Hachis, Ron, Vodka, Alicia se hace pequeña,
Coca, ácido, aguardiente Alicia casi desaparece.

Silencio, silencio…

Alicia está casi desnuda, recostada en la banqueta, bañada en ajenjo… está por conciliar el sueño… silencio, silencio, Alicia cayó en un agujero del cuál no regresará.

7 ago. 2012

DIBUJANDO

Modelo: Monse
Foto: Marváz


Siempre en busca de sisarte la noche,
decirte entre dientes cuanto existes…

Aparece el furor que me marca verte de silueta negra,
con la candida piel cubriéndote el alma,
comprándome una nueva cruz que no permite concilie sueño alguno,
siempre la temple paciencia de tratar no pensarte,
apareces despacio en delirante vuelo, en el viento del norte,
tendida ante la gravedad que no te acaricia,
el tiempo que no te marca, la divinidad que te crea única,
zigzagueando los muslos amapolas y sativas de mi necesidad diaria,
cada calada es dulce beso siniestro en realidades iracundas,
en tácitos encuentros que no te enteras porque soy demente,
débil caigo en círculos de acuarelas y retratos desgastados.

La boca roja te pertenece por antonomasia, la mía por entrega,
ese ingrato autismo en que te reflejas de pronto ya que no me sabes,
siempre ahí tus manos carburantes inhiestos de pulsiones propias,
cierra los ojos, a lo lejos respira mis movimientos intangibles a tu lado,
parecerá desquicio querer intoxicarme de tu sabia boca,
de tu curvatura lasciva, obedeciendo y tomando como bandera tu oquedad.

Antes de tenderme derrotado en tus senos y extasiado de tu ombligo
permaneceré tan callado que la respiración mía… se fundirá contigo
en un hálito insólito capaz de crear un universo paralelo y adverso,
una tenue melodía será condenada para hacernos perecer en actos inconclusos.

Cierra los ojos mis manos están presentes,
dibujándote y liándote a comprender que esta realidad también te pertenece. 


23 jul. 2012

COPA ROTA




Entonces fue cuando el hombre me tomó de la mano llorando, con el traje sucio, el halito de recuerdos ingratos, metió su mano a la desgarrada bolsa del abrigo y saco una botella de vidrio llena de memorias y ajenjo, dio un sorbo largo y ostentoso perturbado por lo frío de noviembre y la angustia de voltear a un futuro que talvez no le pertenece, varios días sin comer y un ciento bebiendo, mendigando monedas con versos asquerosos y elegías demenciales, a veces la fortuna le sonreía y dormía en una cama con alguien, a veces lo traicionaba y condensaba su aliento para formar nubes de verdadera vergüenza, su nombre era Pedro, mártir y traidor que negó tres veces el nombre de su padre mientras este seguía palideciendo en la cruz, maldito estigma de llevar tragedia ante una culpa que no le correspondía.

De sus labios sebosos podía apenas articularse palabra alguna, era su día de suerte, traía yo para un par de botellas, lo suficiente para cigarros y el hambre de la soledad por ella que a pesar de lo visto le seguía amando, pensé en compartir la pena de mi duelo con un extraño que parecía saber tanto de la vida que no tenía otra cosa que la desilusión.

Pedro abría la boca para evocar metáforas que yo sabía o quería saber comprender, dio un trago largo y seco su boca, calo el cigarro tres veces y clamo al cielo:

Clavado en el frío soplo de este ajenjo barato,
con la espesa bruma sobre las pupilas,
pensando en que mañana encallado en una aldea etílica yaceré,
guardando los silencios de una vida puta
de esta soledad bastarda en la que llorar es una salida llana,
antes que Dios callará me maldijo por imbécil, por sucio,
la ramera barata que me dejó, terminó por llenar el vaso
por quebrar las ansias de buscar futuros felices y decentes,
hoy jamás el mismo, escupiría tu rostro,
quebraría tu sexo, maldeciría tu saliva, tu aliento enfermo,
es tan fácil como toparte pronto y desgarrarte completa,
primero el alma, luego la niña que se esconde bajo la falda,
después la puta que se cobija en otros labios,
quedarías indefensa con la carne desnuda, con los labios
sangrando por las felaciones adquiridas,
siempre fue el dinero, el miedo siniestro que te asechaba,
la tragedia de escuchar a tu padre enfermo, tu primer amor,
el primer candor de tus piernas, el que siempre te quiso de 12 años,
ahora yo ahogado y con la pena de merecerte por sórdida,
los cuervos, las ventanas, las malditas cenizas, la cama sucia,
la hoja desdoblada, la sustancia que evoca mi cuerpo, tú,
maldita lengua rota, maldita suerte herida, maldita loca,
tú María escandalosa, lastimera, turbante, no eres nada, no eres nada,
no eres nadie, estás prisionera en un cuerpo que me enloquece y te tacha de ramera,
hoy tendrás el mundo en tus manos, hoy tendrás el mundo hincado,
clientes a millares, amantes por cientos, hoy entre tus piernas
San pedro de cabeza, una vez más, una más, una más.

La botella calló hasta mis pies y me di cuenta que estaba sólo, de que lloraba, de que sabía que algo pasaba, no era el futuro lo pudo jurar, metí las manos al viejo abrigo y me fui cantando esta canción.

"Mozo, sírveme la copa rota, 
sírveme que me destroza 
esta fiebre de obsesión. 
Mozo, sírveme una copa rota, 
quiero sangrar gota a gota 
el veneno de su amor." 

8 jun. 2012

NO QUEDA MÁS AMANTE


No pude sujetarte nunca a mi obtusa manera de creer,
a veces el infierno es real y es cuando la tentación
de lejanía nos envuelve, no nos absuelve de determinantes
irrevocables, unos segundos de más causan llagas,
con caricias mal fundadas y peor cometidas,
cada martes la misma ropa, la misma sal,
la misma carne que disimula amor y luego
callado clama por su término amargo,
en amantes como yo crea el mismo impacto
meteórico un beso a un balazo en la cien o en la nuca,
las lagrimas siguen atesorando ruegos al cielo,
para poner punto oficial al destino de estar juntos,
crecer como animales salvajes y comportarnos
como infantes provocados.

En pos del pecado me atrevo a desafiarte la boca
y omitir los rezos infames, casi absurdos,
no cometas heridas de verbos que vuelven siempre,
que se burlan tan pronto son evocados,
para terminar muertos por el silencio,
ese mismo que nos ha marcado en las últimas alboradas
y no percibe que seguimos tangibles, tenemos manos
suficientes para parecer divinos, traicioneros,
nos atacamos siempre, con espadas naturales,
confiamos en la egolatría, incitamos al conflicto,
palabras como flechas sanguinarias,
ademanes con destino a amotinarse,
a hacer prevalecer la guerra lúdica.

Usamos las miradas como armas taciturnas, febriles,
parte holocausto, parte genocidio…
parte del tiempo un recuerdo borroso que sabe a hiel.

CUENTA-CUANTOS