16 abr. 2014

Y DESPUÉS QUÉ HACEMOS

Es esa humedad tuya a la que me aferro, tanta gracia,
son esos labios que silencian, que húmedos se saben,
que jamás se tocan si no es con la lengua completa,
que nunca se miran si no es con la línea que yo tengo
y se inmuta cuando a la tuya se presenta, estoy grave,
sediento, incierto, no hay tregua, desquiciemos a la tierra,
el cielo no nos necesita y si es así nos debe esperar.

Ahora asume que de vehemencia estamos hechos,
y que somos furia y queremos arder sin tocar el fuego,
que tanto para el agua y el viento necesarios somos,
y de éter tuyo estamos ebrios, cantando dulces arias,
rindiendo sabio culto a quienes culto desnudos ofrecemos,
desgajemos a bocanadas este mundo que no es tan mundo
ni está tan muerto, siempre que tú y yo nos encontremos.

Tantos hablan del amor de su vida o de tanto tiempo,
prefiero referirme a ti que rijoso te miro y lasciva te quiero,
entre la moral y las costumbres hagamos un decreto,

mandemos ambas a la gran puta, perdámonos en un misterio.

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CUENTA-CUANTOS