21 abr. 2014

ANTES MADRUGADA

Te quiero sin un mañana en esos ojos,
con un desnudos ahora o quedándote cerca,
es esa rara necesidad de tener que respirar,
respirándote, resurgiéndome, refugiándonos,
apenas hablando para dar señales de reserva
rozándonos para que el mundo pare y vuelque
una y otra vez y luego otra delante de nosotros.

Te has preguntado por qué al vernos a los ojos
parece que nada más hubiera y nos tocamos,
(siempre nos tocamos y no importa)

Sin mirarte la mitad que pretendo te ves maldita,
malditamente atractiva, malditamente deliciosa,
y aunque en Dios nunca he creído, creo que tú eres,
de ser cierto llévame contigo que hoy te adoraré,
me perderé privado de sombras en tu haz inmaculado,
y luego otra vez en tu cuerpo de serpiente sin manzana,
pero con la misma dulce tiranía que atado más me ata
una parte de tus pechos otra de tus ojos de avellana
y siendo vil mortal errante, de ti tomaré, de ti comeré,
haré revolución y felonía, olvidaremos el mañana.

Te quiero tal como si hubiera pasado nada,
pero eres siempre ahora, faena, siempre Dios,
te quiero…
sin que se distinga futuro alguno en tu ojos
démonos uno al otro entreguémonos a nosotros
antes que un día más despunte, antes madruga.



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