26 mar. 2014

SUEÑOS UFANOS

Soy un vagabundo tal como cual
que le interesa más el amor que la ortografía
el dinero que el amor, el tiempo más que el dinero,
pretendo quebrarme a la primera intención,
a la menor incidencia provocada del amor
o del dinero, repaso los poemas con las manos,
los canto a los labios o a los ojos del tiempo,
tengo una memoria ortográfica con su rostro,
la veo siempre en rato, al café, al sonar el jazz,
al comprar un boleto sin regreso ni partida.

No culpo mi tragedia de mendigo a sus ojos,
aunque si aquí estuvieran les besaría como
si reliquia fueran o por que son reliquia.

Me gusta el amor cuando no habla de miseria,
cuando parece que los versos son sordos
y no se preocupan si se escribe con H o
con la letra de tu nombre que me guardo.

Prefiero más el tiempo, el a tu lado conmigo,
el amor y la ortografía se pueden ir marchando

con el dinero que no tengo y la fe que me ha perdido.

24 mar. 2014

MÁS O MENOS DOS

Padecemos tú de carne y yo de hueso,
unos besos desconsolados
unas caricias desconcertantes,
te arriesgabas casi lo suficiente,
me estrechabas para nada
apenas unas palabras y era todo,

Entonces te bastaba con ser sangre
y yo sangre efímera del destino.
tenemos mucho que escucharnos 
y muy poco que decirnos.

Vámonos así de juntos, así de solos,
construyamos paraísos que no compartimos,
memorias y recuerdos que no nos inspiraron,
tocándonos el cuerpo que nunca conocimos.

¿Y si nos tratamos de otra forma,
talvez como si nos hubiéramos entendido?
¿Si nos disfrazamos de encubiertos
y nos enamoramos sin testigos?

Prefieres seguir contando una historia,

esa, en la que fuimos sólo viejos amigo.

20 mar. 2014

EN TIEMPOS BELICOSOS

No busco enamorarte sino pertenecerte a ratos,

decirte amor-estigma, candor-ascenso, pasión-delicia,
un pecado no del todo ficticio que pinta para grave,
para declinar al Paraíso y crear en tu ombligo uno nuevo.

Parezcamos un instante, seamos un perjuicio,
te propongo Hades y manjar si te asomas,
un mundo si te acercas, rebeldía si te inclinas.

Vámonos al suplicio de sabernos cómplices,
una suerte forjada a demencia y desmesura,
dos hidalgos encaminados a razón de la cordura,
santos sin auroras que busquen la paz en la locura.

Comencemos a bebernos a saber del camposanto,
no imaginas cuantas veces me he amado en solitario
a conciencia de lo que provoca imaginarte tendida,
rendida a mis entrañas esperando el presente más deseado.

Disparemos la conciencia nuestra al exilio del Edén,
entre beatos y rapiñas dirijamos un cataclismo despiadado,
tú a la sombra, yo a la deriva y en un disparo bien logrado,
ajusticiemos sin fusiles al amor, por habernos encontrado.

CUENTA-CUANTOS