15 nov. 2010

LETRAS... PRONTO ESTARÉ AHÍ

Foto y Texto: Agathokles
Una antorcha encendida, son tus miradas,
incitas al placer más prohibido,
consumes pensamientos en tus labios,
tentación es como te llamo.
Vannesa
CAMBIO DE PLAN Y ESTRATEGIA

Aun cuando pueda jurar por Dios y pronunciarte algo en nombre del amor,
pareceré un resquicio olvidado, un pueblo inundado por nada visible,
así es eso, inevitable, surco el espacio que nos detiene y no es suficiente,
tal vez algún día te hallaré en el sito que me entregue completo, no es instinto,
es este destino que va marcando una rotunda herida, despacio, lento,
aún conservo el sabor, el aroma que salta de tu boca, aún ahora, no fue la cama,
ni el cuarto o el frío quebrante, tampoco fue la noche, alcohol, cigarros,
ni la nostalgia de sabernos cómplices, no fueron tampoco los versos, ni los pasos,
fue tu karma el que ha marcado fechas en el álbum desgastado, fue la curva,
la que se crea al mirarte boca abajo y relajada, un puente único y suave,
del que asesinos incapaces de dejar sus sangrientos despojos optan por
aventurarse a sobrevivir ahí, fueron los huecos en los que me aloje demente,
seis veces continuas sin parpadear, mirando fijo, sonriendo leve,
fue la litúrgica forma de vernos desnudos y esperando una señal para el inicio,
aún siento en mi paladar tu sabor de flor cristalina, muñeca Mantis,
tienes en tu haber tintes de amapola, perfume de cannabis, sustancia de mandrágora,
cada imagen me hace fantasía en el recuerdo taciturno de la entrega,
cada mirada es una melodía desprendida de tus labios en pleno acto,
tanta saliva que aún no recupero suficiente para pronunciar algo más que tu nombre,
tanto he sido desde ese día que he creado una nueva especie de amante,
uno que marca en rojo todas las palabras que comiencen con “V”,
un ser casi melancólico que se culpa por no poder tenerte para él completa,
un amante ingrato que desafía las buenas costumbres y la sobria moral,
uno al que le llaman mago por saber desaparecer cuando es necesitado
y aparecer de pronto desnudo cunado no le llaman, ni lo buscan,
el que es capaz de ser tuyo sin hacer pregunta alguna, ese y aquel,
ahora, sólo queda guardar en silencio el recuerdo de tu piel al descubierto,
el sonido y el perfume que emanó varias veces de tu ser para mi fortuna,
levantar la mirada y tomar nuevamente tu boca para tenerla en mí eternamente,
no eres ya calma, ni palabra espontánea, ya eres necesidad.

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CUENTA-CUANTOS