4 dic. 2008

OTRO TANTO CUENTO



“Dejavù de las 7:35”


Al comienzo del verano una década después de mi presente, muy cerca de la estación de trenes, desplazando mi vista hasta el viejo reloj, que se encontraba colgado de un muro las manecillas marcaban exactamente las 7:35pm. Me quede perdido en el espacio y el tiempo después de ver las manecillas del reloj. El ultimo tren para la ciudad de Carabagia salía en aquel momento, al ver mi boleto marcaba el numero 665 de mi asiento sin mas que pensar me abalancé a ocupar mi lugar, al cabo de unos segundos se oía una voz en tono imperativo en el que se le pedía a la concurrencia que el tren estaba apunto de abandonar aquella estación, un tipo corpulento y mal encarado se sentó junto de mi al ponerse el movimiento el tren saque mi libro de poemas que solía guardar en mi bolsillo, encantado por la rima y la simplicidad de Sabines me concentraba mas al cambiar la hoja, después de terminar uno de tantos de Benedetti, solté una carcajada y aquel tipo frunció el seño y dirigiéndose a mi su mirada me recorrió de arriba abajo e inexplicadamente de adentro hacia fuera.

Al coincidir con mi mirada soltó una risa y yo asentí, Menciono que se llamaba Roberto Miller, después de una larga charla saco de un bolso grisáceo, un paquete envuelto en terciopelo rojo el cual al desenrollar denotaba un pequeño cuadernillo con anotaciones en el, también había un libro forrado de piel con las letras: P, R, I, C, O, N, grabadas en dorado y esparcidas en vertical en su portada, sin decirme nada lo extendió a mis manos y yo asentí tomándolo, comencé a hojearlo ese viejo y extraño libro en sus hojas tenia ciertos símbolos que a mi me desconcertaron, de pronto abrió un bolso mas grande del cual saco un supuesto alimento, el cual también me ofreció.

De pronto mi móvil sonó, lo saque de mi bolsillo y conteste era Rolan mi primo, se oía mal y distorsionada la voz debido a la mala recepción de aquel lugar, pero intentaba decirme que estaba en peligro, un poco asustado me puse a orar al bajar la mirada, me lleve la tremenda sorpresa que en el saco bolso de aquel hombre había también sangre, envuelto de una manta blanca se notaba algo viscoso lo cual no quise saber que era, cuando el hombre se dio cuenta de lo que yo estaba mirando, me miro fijamente a los ojos y soltó una risa macabra... de pronto sonó un disparo y en ese momento abrí mis ojos justamente me encontraba parado frente al reloj, que marcaba exactamente las 7:36pm una sensación de espanto me llego, mi Móvil comenzó a sonar pero ya no pude contestar, mis oídos comenzaron a zumbar y un olor a pólvora cerca de mi empezaba a extenderse, mientras por la espalda un liquido tibio corría despacio, en un momento caí, lo ultimo que escuche fue el tono imperativo que informaba a la gente que el tren hacia Carabagia estaba ya en marcha.

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